viernes, 27 de julio de 2012

Una amenaza a la salud encubierta en la cocina y medicamentos.

Parece increíble que los avances en el desarrollo de materiales más prácticos para la cotidianeidad, estén volviéndose contra la salud, aunque, al parecer, nunca estuvieron a favor.

Estamos en una era en la cual parece que la mercadotecnia empresarial está comenzando a quedar expuesta en los “beneficios” ofrecidos a sus usuarios contrapuestos a los perjuicios causados, que por cierto, suelen ser tanto mayores.

En el caso de los utensilios de cocina, es común entrar en un bazar y encontrarse con una gama importante de elementos de cocina en los que abundan materiales como el aluminio, teflón y plástico.

Estos tienen, sin duda, una gran practicidad, son irrompibles (o casi), no se pegan los alimentos, son livianos y portables.

Pero estos beneficios quedan opacados por estudios científicos realizados por aquellos que preponderan la salud y sobretodo la verdad, por sobre la ganancia económica y la “comodidad”.


El envenenamiento con metales es una de las causas de enfermedades crónicas y graves de la sociedad actual. Donde se suma al aire contaminado de emanaciones de combustibles fósiles con plomo, las producidas por las industrias y amalgamas dentales entre otras, el uso de utensilios confeccionados con metales pesados y venenosos.

Extractos de informe presentado por: Joaquín Velázquez Alvarez
Introducción:
Después de analizar y revisar mucha de la literatura científica y entrevistar a muchos de nuestros pacientes y estudiantes de nuestros cursos de salud, por más de diez y ocho años (18) hemos concluido que muchos de sus problemas: gastrointestinales, envejecimiento prematuro, cerebrales, daños al hígado, riñones, pulmones, cáncer de vejiga, anemia, problemas pediátricos, sistema nervioso, mentales, colicos, pobre metabolización del calcio, dolor de cabeza, perdida de memoria, dolores de huesos y musculares, deficiencia crónica de calcio y cambios de minerales en el organismo y baja absorción intestinal, en personas que han trabajado por mucho tiempo en plantas de aluminio tienen problemas de coordinación y balance al caminar, e incluso la muerte.

Siendo responsables los utensilios fabricados con metales tóxicos en que cocinamos nuestros alimentos, tales como el aluminio, plomo o teflón, hierro colado con plomo y ollas de presión, como el uso excesivo de antiácidos crean esta toxicidad como: Milanta, Maalox, Gelosil, Riopan, Rolaids y Ampholojel(29 mg a 265 mg de aluminio, por dosis, incluidos en la lista del National Advertised products). También algunas medicinas para el dolor de artritis como: Ascriptin, Bufferin y Vanquish y en otros que se utilizan para la inflamación, al igual en algunos aditivos en polvos para hornear y bebidas que contienen hidróxido de aluminio.

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