Meritocracia vs la posibilidad de dar.




Meritocracia se le llama comúnmente al acto de hacer algo para merecer algo a cambio, comparable con lo que ocurre con un animal doméstico que hace la prueba para ser compensado.

Hay ramas del pensamiento colectivo-social que incorporaron la meritocracia como una práctica justa y valorable. Considerando erradamente que el mérito le da valor a la persona.

Pero no hay que confundir la meritocracia con la posibilidad de dar.

Hay un dilema social muy importante que nace de perspectivas o ideas erradas sobre el merecer algo y el sentirse bien de brindar algo.


Esa sensación de injusticia que provoca en algunos que, trabajaron y trabajan duro a diario para que sus gobiernos tomen de su energía, esfuerzo y dinero para destinarlo a aquellos que no se lo merecen.

El dilema de esta cuestión, surge de la percepción y preparación precaria de la mayoría de los gobernantes, que consideran a unos dentro de la meritocracia y neutraliza a otros, considerándolos desposeídos, inhábiles, incapaces de dar nada, a los que convencieron de que se les debe dar porque son disminuidos o inferiores.

De esta manera, su trabajo es moderar entre unos y otros, creando la sensación de injusticia de los que se sienten estafados y la condena de los que se sienten incapacitados de poder brindar algo.

Sumando variables de complejidad, está la corriente de pensamiento que descubrió que no quiere responder a sistemas que los manipulen, y se volvieron contrarios, no sólo a la idea de meritocracia, sino  a la idea de dar en sí misma.

Por eso se pueden encontrar ideas extremas respecto de la meritocracia, el merecimiento contra la manipulación y el control.

Pero en esta dicotomía quedó abarcada la “posibilidad de dar”, que no es otra cosa que tener la oportunidad de emerger y descubrir aquello que uno tiene para dar. Porque dando es como se descubre y desarrolla lo que uno trae implícitamente para aportar. Habilidades variadas que pueden volverse infinitas si se les diera rienda suelta, y que son el motor de la abundancia.

¿Cómo el dar puede motorizar la abundancia?.
Hay una premisa falaz que es la que considera que lo que se da se pierde. Eso es a todas luces imposible. De hecho, lo más común es que una persona no haya sabido lo que era capaz de hacer y dar, si no fuera por esa oportunidad que se presentó.

Pero qué ocurre con aquellas personas que, por ideas erradas, son privadas de esa "posibilidad de dar", porque de antemano se considera que no tienen nada.

Hay una diferencia abismal entre inducir la idea de meritocracia y estimular el dar.

Estudios científicos revelaron que la mayoría de las personas experimentan felicidad dando.

Ese dar, tampoco tiene que ver con la caridad o con considerar a alguien más disminuido de alguna manera. Por eso le llamamos posibilidad u oportunidad de dar. Tener la posibilidad de dar es algo que uno siente que desea agradecer, porque despierta en uno el sentido de la abundancia y la alegría de haber aportado algo a la existencia.

Una prueba contundente de que las personas están esperando esa oportunidad, es el fenómeno ocurrido con el software y hardware libre. Es muy probable que sus mentores no hubieran dimensionado ni remotamente la revolución al nivel mundial que causaron, creando un tipo de licencia que diera esta posibilidad, al brindar libertades que permitiera a las personas aportar algo, a uno o varios proyectos, y descubrir que sus aportes sumados a los de otros les beneficiaba a todos.

Lo que ocurrió fue que algunas personas sintieron que querían colaborar, y así fue como, al día de hoy, alrededor del mundo, hay quienes aportan programación, conocimientos, traducen a distintos idiomas, distribuyen copias, hacen publicidad, informan errores para que otros los solucionen, brindan asistencia técnica, capacitaciones, etc..etc.

Y es un claro ejemplo que la motorización no es la meritocracia ni la caridad, sino ese "algo" que se activa en el interior cuando surge la posibilidad de dar. Algo que puede significarse con la sensación de estar vivo porque algo está fluyendo y efervescente.

Es importante no aceptar la idea de que naturalmente no somos capaces de dar sin crear una deuda, o la de que debemos exigir que nos valoren, o defender el orgullo para poder dar algo, o que existen los inferiores y los superiores, sino pensar en pares, convivientes, y que el real y verdadero beneficio es para todos o es para ninguno.

Salud!












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