viernes, 23 de agosto de 2013

Falso poder.

Cuan común es encontrar impreso el deseo de héroe en no poca gente, esa ansiada dote que frustra día tras día al descubrir que nunca será realidad.

Parece haber una persistente fantasía infantil de desarrollar súper poderes, ¿y para qué?, ¿para salvar el mundo?, ¿para hacer el bien?, ¿para defender a los débiles?, no lo creo.

Esta fantasía generada sobre el poder tiene más que ver con el fortalecimiento del ego en una súper personalidad que con el altruismo de brindarse por el bien de todos.

El deseo de poder tiene que ver con la necesidad de reconocimiento y admiración de los demás.
Es un fenómeno masivo no por casualidad, la causa de ésto radica en que es poco frecuente que las personas experimenten sentimientos de aprecio por sí mismas, por ésto buscan ser apreciados y reconocidos por otros.

Este es un falso poder por el simple hecho de que le quita el poder real a la persona a través de la desconfianza que causa en ella la realidad y es el descubrir que los demás  no le admiran ni le aman.

Otra forma de falso poder, algo más sofisticado pero no por eso menos falso,  es el poder que buscan los inseguros causando o intentando volver inseguros a otros. Por el simple hecho de que saben como se siente la inseguridad en sí mismos por eso creen que causando eso en otros les dará poder.

Este último sistema de generación de falso poder es muy usado por algunos intelectuales adictos a la adquisición de información y conocimiento intelectual, por la inseguridad que les causa el no saber sobre algo, así, una vez que obtienen el conocimiento buscan desmerecer y desprestigiar a otros, ridiculizándolos o catalogándolos de una manera denigrante.

El falso poder consiste básicamente en la creencia de que disminuyendo a otros y sintiéndoles inferiores, les vuelve más poderosos.

Es un ejemplo de éste falso poder el sistema que usan los dogmas religiosos, poniendo por sobre todos a ídolos, santos o dioses y luego de éstos colocan a sus propias jerarquías de poder, por superioridad y por ser habidos de conocimiento, del conocimiento de sus propias teorías naturalmente.
Y como éstos hacen tantos otros, que fundamentándose en excusas, como el conocimiento, el dinero, la designación de su puesto, etc. buscan convencer y convencerse de su propio poder.

Lamentables resultados trae este tipo de creencias sobretodo para aquella persona presa de inseguridad que necesita subyugar a otros para sentirse seguro, esto deriva en ese comportamiento social que sigue respaldando tristemente al Sr. Darwing con su teoría de la supervivencia del más fuerte. Habría que preguntarse, ¿supervivencia por cuánto tiempo?.

No hay duda que el poder de uno radica en su capacidad de complementarse con otros, sin usar, ni subyugar, ni someter, ni alienar para hacerlos a su manera.

En el video a continuación, Bonnie Bassler habla de cómo se comportan las bacterias y claramente dice que el poder que ejercen en nuestro organismo depende de su organización y comunicación, y sugiere que como humanos aprendamos de ellas, que por cierto llevan más tiempo existiendo y coexistiendo que los humanos y animales y por ende, tienen más experiencia sobre el poder de la colaboración, organización y comunicación.

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